La ventana, 38ª parte.

 

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P.J. Harvey también me gusta un… eso. 

 

“…¿Seguro? Para él eres importante. Mucho. Tú no eres como las demás. No te pareces en nada a…”

“A Ane, ya. No soy alta, ni rubia, ni espectacularmente bella. Gracias por recordármelo, pero lo sé.”

“Jajjajajaja, no, no lo eres, pero ni falta que te hace. En serio. Eres pequeñita, pero muy… bueno, eres mona.” – Se lo ha pensado.

“Lo tomaré como un cumplido, así que gracias. ¿Quieres tomar algo?”

Fui hacia la cocina, encendí la luz del pasillo, pero acto seguido él la paró. El colmo, ahora tenía que ir como los topos por mi casa.

“¿Pero se puede saber que pasa? ¿Por qué apagas la luz?”

“No quiero que nadie sepa que estamos aquí.”

“¿Por qué? Jajajajaja…¿Temes que él se ponga celoso?”

“No, no es eso, precisamente. En realidad, lo que piense Ale, me tiene sin cuidado. Creo que ya está cabreado conmigo, no me viene de ahí.”

“¿En serio, y por qué?”

“Por tu culpa. Jajajajaja, lo que no consigáis vosotras las mujeres, no lo consigue ni Dios!”

“Explícate. ¿Qué quieres tomar? Ah sí, vodka.”

“Por que según él, no te traté muy bien.”

“Y es cierto. Fuiste muy borde.”

“Bueno…”

Se ha quedado traspuesto o es normal que se pare en seco? Pensaba, o eso parecía. Tenía la mirada perdida en algún lugar entre mi platero y la ventana de la cocina. Me quedé parada, mirándolo, pero no se movía ni decía nada. El silencio era espeso, como una sopa de guisantes. De verdad, lo era. Se oyó un ruido, fuera, en el callejón donde daban las ventanas de las cocinas. Y luego un gato maullar. Nada raro, la señora Martín les da de comer y hay un regimiento de ellos ahí fuera. Así que abrí la nevera para sacar cubitos. Me la cerró de golpe.

“Shhht!”

Le hablé en susurros…

“Oye, ya estoy harta, quiero abrir una luz. Quiero abrir mi nevera. Quiero…”

Me tapó la boca con su mano y con la otra me mandó callar. Con gestos me hizo saber que si no decía nada, me dejaría de tapar la boca. Asentí. Apartó su mano, pero no se separó de mí. Continuó escuchando, y volvimos a sentir un ruido seco, como si algo cayera al suelo. Extraño, no? Pero era un callejón y a veces, algún vagabundo se “alojaba” en él. Pasaron los minutos y no se volvió a oír nada.

“Quizá no era nada, al fin y al cabo. Mejor. Pero por si las moscas, cerraremos la ventana, vale?”

“¿Temes que alguien pueda trepar por la pared hasta mi ventana y entrar por ella? Es más, ¿crees que alguien puede hacer eso? Y aún más, ¿por qué y con qué motivo?”

“Porque te buscan.”

“¿Quién me busca? Me estás haciendo coger miedo.”

“Pues mejor que lo tengas, así te andarás con más ojo. Tienes que tener cuidado. Aunque Ale te sacara de allí, fue demasiado tarde. Tu vecino no es un santo, que digamos, más bien todo lo contrario. No dudó ni un momento a la… Creo que eso… bueno, será mejor que te lo explique Ale.”

“Oye, ahora no me puedes dejar así. Me metes miedo y me dejas a medias. ¿Qué ha pasado esta noche? Dímelo.”

“Dime primero por qué crees que no.”

“No lo sé. Es todo tan… confuso. Y muy precipitado.”

“Pues va a ser un palo para él.”

“No lo creo, él está como yo, no nos conocemos a penas.”

“Él sí te conoce a ti. Hace más de una semana que Ale le dijo a Luís de meterte en el plan. No lo hubiera hecho de no conocerte, no crees? Tampoco creo que pensara que esto podría ponerse feo. Lo hizo por… ya ves tu que idiotez, por conocerte, estoy convencido de ello. Eso es lo que me hizo sospechar que eras especial para él. Nunca tiene problemas para ligar con una mujer, es guapo, tu misma lo has dicho. Entonces, ¿por qué demonios lió todo esto por ti?”

“¿Debo sentirme afortunada? Por que parece que es lo que pretendes que sienta.”

“Yo no he dicho eso… solo te contaba las razones por las cuales pienso que él sí siente algo por ti.”

“Y yo pienso que quizá ya va siendo hora de que hable con él y no con los demás sobre este tema, así que si no te importa, lo dejamos aquí. ¿Puedo abrir ya la nevera? Necesito los cubitos y no puedo sacarlos a través de la puerta.”

Él mismo la abrió. Su cara estaba seria, pero lo siento, no puedo hacerle nada. Si mi corazón se siente confuso, no voy a decirle lo que no sé, no voy a mentir para no hacer daño. Pero si no lo conozco! Todo lo que sé de él es por los demás. Y todos me dicen que si yo soy especial, que si yo estoy con él, que…Bfff! Entró en mi vida hace dos noches… Bueno, tal vez no, si contamos la vez que vi su pañuelo en su ventana. Ahí es cuando empezó a ser una intriga para mí, pero por entonces yo aún no lo había visto y no habíamos hablado jamás.

“¿Sabes? Si no fuera por esa ventana, yo jamás me hubiera fijado en él. Ella y la suya, creo que conspiraron contra nosotros. Su ventana sacó a bailar un pañuelo de seda, tan sugerente al ritmo de Ella Fitzgerald… que mis ojos se quedaron prendados de él.”

“Ese pañuelo… era de Laura.”

“¿De su mujer?”

“Sí. ¿Sabes que se suicidó? Y que él la encontró?”

“No,  – Joder, Ale, menuda historia la tuya! – no lo sabía. Que era viudo, me lo dijo Lola, pero no me contó nada más. Quizá era de eso de lo que quería hablarme.”

“Sí, quizá de eso. O de que ayer pasó la noche en su casa, quien sabe.”

“Así que estuvo con ella…” – Uix, me pinché.

“Sí, con ella.”

Creo que estaba celoso. Creo que yo también. Estuvimos un rato en silencio, quietos en la cocina. Se oía una sirena lejana, otro accidente, seguro. Todos los fines de semana hay tres o cuatro en esta zona. Abrí la nevera y saqué la jarra del agua para mí. Tenía sed y estaba triste. Había algo que se movía dentro de mí, algo que no dejaba de darme latigazos.

“Creo que voy a cambiarme, no me siento muy cómoda a estas horas con este vestido, ¿te importa?”

“No, si sabes hacerlo a oscuras.”

Y me fui a la habitación… a oscuras, tanteé el armario y rebusqué en él hasta dar con mis tejanos más viejos, eran los más cómodos, y una camiseta de tirantes. Creo que conseguí encontrar la malva al tercer o cuarto intento. Luego fui a por mis sandalias planitas. Volví a la cocina y él seguía allí, se me hizo raro. Será por que Ale, me seguía a todas partes…

“Y si nos vamos?”

“Antes querías volver a casa y ahora quieres irte?”

“Sí.”

“¿Por qué?”

“No lo sé. Solo sé que quiero irme.”

“Y, ¿a dónde?”

“No sé, dame una idea.”

“Joder. Va a ser complicado salir otra vez. ¿Estás segura de que quieres irte?”

“Ya te he dicho que sí. Si tú no vienes me voy yo sola. Me estoy ahogando aquí dentro, con todas las ventanas cerradas y las luces igual… me falta el aire. No puedo respirar. ¿Lo entiendes?”

“No, no lo entiendo, pero si quieres salir de nuevo, tendré que acompañarte, te guste o no.”

“No me molesta tu compañía. Durante toda esta noche, TODOS, han intentado venderme una imagen de él. Tu hermana: mala, malísima. Y Lola: medio mala en un principio, pero buena después. Tú eres el único que no me ha disfrazado la verdad. Y eso que a pesar de que yo no quería seguir hablando, has continuado. Pero por lo menos, no mientes. O eso parece.”

“Ellas tampoco lo hacen, solo te cuentan su parte de la historia. Está bien, vamos otra vez a la calle. Joder, uf!… pero ahora se buena y haz lo que yo te diga… sin hablar, vale?…Así que fui borde, eh? En serio?”

“Antes no he sido buena?”

“Hombre… refunfuñabas todo el rato.”

“¡¡¡Shhhht!!!”

Se sonrió. Era muy guapo.

Salimos más o menos, igual que habíamos entrado. Muy sigilosamente y a oscuras. Parecíamos furtivos. Jajajajaja… Al llegar al coche, no me abrió la puerta. Curioso. Tal vez ya se fiaba de mí. Puso otra vez el coche en marcha y salimos deprisa de allí, nada que ver con el tipo de conducción de antes. Ahora íbamos de rallies. Qué bien, ja, ja. Esperé que no me llevara de nuevo a La Tierra Negra, no me apetecía. Y no lo hizo. Se dirigió hacia las afueras, así que no sabía donde estaba. Se bajó y esperó a que yo saliera, vaya, se acabó la caballerosidad, que pena. Mola eso de que te abran la puerta del coche. Caminamos unos metros y se paró, sacó unas llaves y abrió la puerta de lo que parecía un antiguo almacén reconvertido en viviendas. De hecho, en toda la zona había edificios similares. Bueno, parece que voy a conocer donde vive.

                                                                                                                                                        Continuará…..

 

P. D.  Como hoy os quejéis… si lo digo todo, pero todo, todo!! Aunque en el de mañana, yo creo que más de uno, llora. Quizá de ira, quizá de pena, quizá de desesperación… jajajajajaja, creo que de eso, lo que más!!

                                                                                                                                    Un beso, Holly…

 

 

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4 pensamientos en “La ventana, 38ª parte.

  1. Querida Billie,
    Y tu diras: (¿Que confianzas son esas?)
    Bueno, después de ser mi cantante favorita durante unas decenas de años,  no vamos a andar entre fantasmas pisándonos las sabanas.
    Me gusta como debes ser.
    Espero, de verdad, que en esta vida te vaya mejor que en la que dejaste……
    Pero que cantes igual.
    Musikamoto

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  2. Esta Holli se fia de todo el mundo !yo no iba al extrarradio con un hombre que no me deja ni encender la luz de mi casa!otro raro para la historia , Holli dando mas vueltas que una noria y yo sin enterarme de nada importante pues todo esto ya lo sabia,encima dice que conduce rapido y le ha ofrecido un vodka en casa ,seguro que lo pillan y zas 6 puntos.
    Toni un gato azul es normal pero si lo ves a topitos corre es grave.
    Kram el pellizco te lo dare yo y no te digo donde.
    Holliday por favor no nos hagas sufrir y cuentanos mas cosas,mientras tanto un beso muy grande

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  3. "ya hecho de menos a Ale,"
    No puedo creer lo que leo… si no te caigo bien.
    Bueno, solo tienes que venir a verme, haces klic, y listos.

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  4. hoy estoy mas tranquilo, me he tomado las pastillas. entre nosotros, creo que no hacen mala pareja. no se que opinais los demas, pero me imagino un fugaz romance con marc… mientras ale por despecho va en busca de ane… luis como no sabe lo que hacer le hace proposiciones a la mujer del sr. martin mientras un gato de color azul cruza el rellano de la escalera…. uy uy uy … creo que me he equivocado de pastillas… un bigote.. digo un besote.
    toni http://cafedelartenburgo.blogspot.com/

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