La cara de arriba (Handle with care) XV

 

http://www.goear.com/files/localplayer.swf   Hacia mucho que no escuchabamos a Trane…. ya tocaba.

XV

 

– ¿Miguel? Dios mío, ¿cuando ha llegado?

– Hace nada, necesito hablar contigo.

– Vi a Flora hace un rato, ¿qué pasa? Está convencida que Lucía y Brisa… ¿vienen?

– Tarde o temprano. Pero de eso ya hablaremos en su momento.

– Ah… pues usted dirá.

 

Pepe no había visto al abuelo en la iglesia anteriormente más que una vez, cuando fue a explicarle que se iba. Ese día le contó muchas cosas. Cosas referentes a Marcelo y a Gabriela. Y también de Lucía. Y Brisa. Incluso le habló de Ana, su mujer. Le pareció un hombre atormentado, se culpaba de todos los males que le habían acontecido a su familia. Lo que más le pesaba era tener un hijo al que no veía nunca, al cual, según él, él mismo había apartado de su lado con su forma de ser. No se tenía en gran estima. Aún así, también echó de su lado a su nieta. Él decía que era por su bien, aunque Pepe no logró entenderlo nunca, quizá porque al hacer que Brisa marchara del pueblo, también Lucía se fue y eso a Pepe le dolió demasiado. Recordaba esa noche en la casa y aunque sabía que jamás se volvería a repetir, tenía la esperanza de que si un día ella volviera, tal vez… pero no. Ella llamaba de vez en cuando y nunca mencionó nada de lo sucedido. No la culpaba, él se despidió diciéndole que la perdonara, que nunca… él no podía amarla, no le estaba permitido. No era justo sentir algo así por alguien y no poder darlo todo por ella. Hubiera podido abandonar el sacerdocio, pero no estaba seguro de que ella sintiera hacia él lo mismo que él sentía por ella. Y nunca se lo preguntó.

 

– Necesito que tú me ayudes.

– ¿Yo? Bueno, pero… vamos a ver. Sentémonos, – estaban en la sacristía y Pepe le acercó una silla a Miguel, él se sentó en otra a su lado –  así mejor, ¿no? Dígame, ¿cómo puedo ayudarle?

– No me hables como si fuera una de tus feligresas. Soy Miguel, el padre de tus amigos.

– Está bien Miguel, pero si no me cuenta…

– Si me dejas hablar te contaré.

 

Pepe suspiró y se cruzó de brazos, recostándose en la silla. Hoy ya no se afeitaría, mañana entonces. Decidió dejar que el viejo se tomara su tiempo y que le fuera contando a su ritmo, ya se veía toda la tarde-noche sentado en la sacristía, escuchando. No le importaba, ya que viniendo de ese hombre era todo un honor el haber sido elegido para esa tarea, aunque no veía del todo claro que él pudiera ayudarle en algo.

 

– Mañana traerán a Marcelo a la casa de su hermano. Porque la casa es ya legalmente de su hermano. Ya sé que a ti esto te la trae al fresco, pero prefiero que quede claro desde un principio: la casa es de Gregorio. No le tocaría por línea de sucesión, él debería heredar la del padre, es decir, la mía, pero dadas las circunstancias y sabiendo que esa casa nunca fue muy estimada por él, he dejado todo arreglado para que aparezca como único dueño de la casa de su madre, la que le tocaría a su hermano Marcelo. Tampoco hay que esperar que Marcelo pueda quejarse de eso… A él nunca le gustó esa casa, la arregló por recuperar a su hermano y también por retener a Lucía y mira como acabó. Así que deduzco que a mi hijo pequeño no le importaría cedérsela a su hermano mayor. Aún así, lo trasladaran allí, es donde vivía con la niña y es donde me gustaría que pasara los últimos días que le queden en este mundo. Como sé que Lucía ha estado visitándolo últimamente, también sé que tarde o temprano, el día que vaya a visitarlo de nuevo y no lo encuentre en el hospital, vendrá. Le dirán que está aquí. Yo lo dejé dicho. "Decidle que está en su casa", eso es. Entonces vendrá, tenlo por seguro.

 

El viejo hizo una pausa. Miraba a los ojos de Pepe, buscando algún indicio de aprobación o de todo lo contrario, pero Pepe estaba demasiado sorprendido de lo que acababa de oír. Marcelo en la casa. No se lo podía creer, el viejo se había vuelto loco. Le daba igual de quien porras fuera la casa, pero no entendió lo de que Marcelo pasara en ella… ¿los últimos días que le quedaban de vida? Loco de remate, definitivamente, loco de remate.

 

– Veo que te lo estás tomando a bien, me alegro. Como mañana traerán a Marcelo, vendrá una enfermera, pero solo hasta que encontremos a alguien que cuide de él como es debido. En eso es donde me gustaría contar con tu ayuda. Tú conoces a la gente de por aquí mejor que yo. Los únicos que yo conocí y a los que permitiría semejante tarea murieron, y no creo que Flora pueda, es ya mayor para esos menesteres. Cuando llegue Lucía… entonces… ya veremos lo que se hará. De momento, es lo que quiero.

 

Se volvió a quedar en silencio, escrudiñando los ojos de Pepe. Y Pepe… Pepe no sabía como empezar a hablar, así que pareció que estuviera esperando que él dijera las últimas palabras en ese tema… y lo hizo.

 

– Y no creas que vas a tener la oportunidad de estar con ella. Ni lo sueñes. Yo voy a estar allí y te estaré vigilando. Cuando vuelva Lucía, guárdate mucho de acercarte a ella. Aunque hayan pasado unos años, a los ojos de todos sigue siendo la compañera de mi hijo y la madre de mi nieta. No quiero más habladurías en este pueblo, nada que pueda hacer que todo vuelva a salir mal.

 

Dio el tema por zanjado y se levantó de la silla para irse. Pepe estaba en estado de shock. Lo sabía. El viejo lo sabía. Todos estos años lo había sabido. ¿Cómo? Eso ya era más difícil de adivinar. Tal vez los viera aquella noche en la casa y ellos no se dieron cuenta, estaban demasiado atareados. Pepe cerró los ojos, inspiró profundamente intentando hacer que su respiración volviera a la normalidad y cuando los abrió, el viejo ya no estaba.

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4 pensamientos en “La cara de arriba (Handle with care) XV

  1. La tengo escrita y acabada hace dos meses.
    No, no hago puente ni acueducto ni ná de ná.
    Lucía no, las tienen los demás con ella.
    En la 1º parte lo dejo entrever, en la segunda le di el pie y aquí… ya lo verás más adelante. Aunque… ¿no te imaginas en que se ocuparon toda la noche? recuerda que Pepe salió de madrugada de la casa… y había llegado de noche, ejem…
    Un beso-globo con sabor a coca de llardons, mmmmmm, mi prefe!!

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  2. Jopetas cuantas historias tiene Lucia!!!con el abuelo estoy de acuerdo en llevar al hijo a casa,parece mas humano que dejarlo en un hospital hasta que se muera del todo…pero en nada mas,es un soberbio y no termina de dejar que los demás, como adultos que son, tomen sus decisiones…Así que Pepe también sueña con Lucia,esa parte no la escribiste no?una noche atareados en que?.
    Una pregunta ¿Tienes toda la historia escrita o lo haces sobre la marcha? es una curiosidad que tengo….Bueno Holliday un beso-globo y si no haces puente que te sea leve,si lo haces disfrutalo que con este calor….otro beso-globo 

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