Nunca llueve de mentira

 

Tres

Después de cuatro… bueno, casi, exactamente eran tres años, nueve meses, una semana y tres días… sabía que se mentía y que probablemente cometió la mayor equivocación de su vida aquella noche. Lo supo siempre, incluso antes de consumarla. Pero una mujer en su situación – por aquel entonces- siempre elude responsabilidades frente a la razón de la evidencia. Muchas veces se preguntaba cuanto tardaría en reaccionar al respecto. También se preguntaba por qué aguantaba: cada día al levantarse, mientras se cepillaba los dientes después del almuerzo, preparando una lavadora con ropa de deporte, o mientras se maquillaba antes de una cena romántica. Eso de la cena romántica era un eufemismo y ella… también lo sabía. El romanticismo se había quedado en la barra del bar aquella noche. Y no había sido culpa de él. Ni de ella. La culpa no era de nadie o, en todo caso, los dos debían asumir su parte en ella.

Daba vueltas al azúcar inexistente de su café, sentada en una silla color plateado en la cocina. El sol entraba, hiriéndole los ojos y hasta las pestañas, rebotado en la superficie de la piscina y en un plano casi horizontal a través de las ventanas al jardín. Otra vez las persianas se habían quedado abiertas por la noche. Hubiera sido mucho más práctico colgar unas cortinas que instalar el control automático para subir o bajarlas a una hora determinada. Desde que se estropeó, hacía ya más de año y medio, habían dormido casi siempre con las persianas arriba. Ella se iba a dormir pronto y él, nunca pensaba en bajarlas… como ya le gustaba así, ¿para qué molestarse? A Carmen, el hecho de pensar en el coste más elevado de la calefacción en invierno le hubiera causado muchos dolores de cabeza… en otra época, ahora le daba igual. Era como una especie de tributo que él debía satisfacer por hacerla tan infeliz. Por eso no avisaba al técnico ni tampoco bajaba ella las persianas.

Esa noche tenía cena de mujeres. Lía había convocado una de emergencia. Tal vez fuera ese el motivo por el cual ahora se encontraba, aún, dándole vueltas al café y pensando en su pasado y su presente y haciéndose mil preguntas sobre su futuro próximo. La cena en si, no la emergencia de Lía. Conociéndola, seguramente les comunicaría que se disponía a efectuar un cambio de peinado o que se iban de viaje con su pareja de acampada libre al Himalaya. Fuera lo que fuera, no importaba que tuviera mucha o poca relevancia, podía ser la cosa más idiota o la noticia más maravillosa en realidad, Lía todo lo vivía como si aconteciera esto último. A ella esa mañana el sol la obligaba a remover su café con los ojos entornados por culpa de una maldita persiana, una cortina que nunca estuvo ahí y su tozudez en no llamar al técnico, lo cual la hacía aún más infeliz.

Decidió no tomarse el café, entre otras cosas porque ya no tenía tiempo y estaba frio, y sacó el coche del garaje para dirigirse al trabajo. Ahora tenía que conducir una media hora más entre el tráfico apabullante del extrarradio. Miles de coches intentando entrar en una gran ciudad a la misma hora y creyendo tener prioridad los unos sobre los otros. A ella eso, por suerte, ya no le importaba. La habían ascendido tan solo unos meses atrás. No es que eso la inmunizara hacia los insultos sexistas que, todavía, insistían en proferirle todo espécimen masculino, pero le daba la sensación de ser superior a ellos al ignorarlos y le subía la autoestima al ver la cara de pardillos que se les quedaba cuando, harta de ellos, bajaba la ventanilla en invierno y asomaba la mano dedicándoles su saludo preferido o descubría la capota en verano dejando su melena a merced del viento y a la vista de todos, como su generoso escote al cual había aprendido a sacar mucho partido, y extendía la mano con el mismo gesto: iros a tomar por culo, machistas cabrones… yo tengo un cabrio y tu no, o yo tengo un Audi y tu un panda. Esto último lo añadía ella. La verdad era que de su unión con Gabriel, lo más provechoso que había sacado era su imagen y el nivel de vida. Sin proponérselo ni seguir régimen alguno, de un día para otro, el reflejo en el espejo le devolvió una imagen distinta de ella, más delgada y esbelta; más seria, eso sí, y con más arruguitas también, pero ahora podía gastarse una pastarada en comprar cremitas y hacerse tratamientos en un salón de belleza una vez cada quince días. Compraba ropa cara que le sentaba de maravilla, no como la otra que le hacía bolsas en el trasero a pesar de tenerlo de un tamaño considerable. Había pasado de envidiar a ser envidiada, lo cual no entendía pero la congratulaba. Y eso que su vida no era nada del otro mundo. Vale; vivía en una casita a las afueras con un jardín con piscina, conducía un Audi descapotable y cuando no el todo terreno de Gabriel, no tenía niños que la obligaran a multiplicarse por mil, como Mila, que haciendo honor a su nombre realizaba milagros cada día, llegando por los pelos al cole, a judo, a ballet, a dibujo, a inglés, a básquet, a… Tampoco tenía problemas para irse de vacaciones donde fuera y fuera de temporada. Su nuevo jefe era extrañamente complaciente con ella, cuando le pedía un permiso de vacaciones de una semana se lo daba sin poner pegas, así que ya se había visitado media Europa y parte de África. Pero todo eso tenía un precio. Era infeliz. Nadie lo diría pero lo era. No tenía motivos, pero lo era. Lo era. Dando vueltas al café esa mañana sentada en la cocina lo había constatado.

Pasó el día relajada, su jefe no la agobió demasiado con informes y revisiones de expedientes así que plegó temprano y se fue a casa.  Al llegar se dispuso a relajarse aún más debajo de la ducha. Como ya no se agobiaba porque sus amigas llegaran tarde, el tiempo que dedicaba a acicalarse le cundía más. También era cierto que ahora que pesaba dos kilos por debajo de su peso toda la ropa le quedaba bien, así que el problema ese que normalmente tenía de: ¿qué diablos me pongo para disimular las cartucheras y el michelín flotante? ó ¿cómo porras meto las tetas dentro del escote de la camiseta sin que se me salgan? había desaparecido, pues dedicaba más tiempo al tema cara y pelo. Y no es que sus pechos ahora fueran más pequeños, no habían disminuido su tamaño, pero como estaba más delgada no se le juntaban con el flotador marca michelín de la cintura y los sujetadores carísimos, que compraba en una corsetería francesa, de última generación con varillas de titanio elástico, los realzaban y los hacía casi levitar sobre su cuerpo a la altura exacta. Iba a ponerse tejanos, pero al final se puso un vestido camisero monísimo forrado de gasa color cámel con bordados nacarados que le tapaba justo el muslo, unos zapatos altos y una cazadora de piel marrón gastada. No cogió bolso, guardó el tarjetero en un bolsillo interior de la cazadora y las llaves de casa y la barra de labios en otro. Gabriel aún no había llegado de su trabajo, le dejó una nota donde ponía: “Volveré tarde. Beso.” Unas gotas de su perfume y salió por la puerta. Subió al coche y condujo tranquila hasta el restaurante. Llegó la primera, como siempre.

 

Continuará…

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27 pensamientos en “Nunca llueve de mentira

  1. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡UUUUUUUUEEEEEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!¡¡¡VOLVÍ!!!BESITOS PA TOS, QUE OS HE ECHAO UN WEB DE MENOS!!!

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  2. luiss!! jajaj q joio..holaaaaaaaa holly bienvenida!! se te eche de menitos jo que pena q no tengas internete y no puedes piratear a alguna red vecinal?? o yo q se transladate a zona wifi jajajajajaja en fins que a ver si cuelgas el proximo capi un besote !!

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  3. ¡¡¡Bienveniiidaaaa!!!Joder, qué putada lo del reton-no, a mí es que me sienta fatal. En una semanita ya te habrás normalizado… si es que alguna vez has sido normal, jajajajaa.Besooooteeeees….

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  4. holaaaaaaaaaaaaaaaaasnif! siento deciros que no tengo internete en casa, así que no puedo conectarmeeeeee, snif, snif!Volví el domingo por la noche de las vacaciones, justo para que los niños empezaran el cole, y jolines, que pena me dio llevarlos el lunes…. YO QUIERO ESTAR DE VACACIONES TODO EL AÑOOOOOOOOOOOO!!!!!!!! snif… estoy con depre post-vacacional…en fin, que sepais… que os echo un webo enorme de dinosaurio de menos, a ver si la semana que viene me vengo otra vez pa casa de mi hermana y os cuelgo la continuación de la historia, que la pobre Carmen ya está hasta los mismisimos de esperar.besoooooooooooossss

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  5. ¡Y para ti! a ver si los recibes antes de que te vayas… No te preocupes, tenemos paciencia, más que nada es por incordiar un poco, ya sabes, la cochina envidia…

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  6. juer, pos no estoy aún, sorryhe enido de pasada pero me vuelvo a ir y no tengo pc en casa, así que ya veis, tened paciencia, porfa, yo también os echo de menos un webo y parte del otrobesazos a capazos para todos!!!!!

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  7. Holliiiiiiiiii tengo que entrar a leer de vez en cuando o de cuando en vezzzzse me va a olvidar la historia de esta entrada en carnes que subio de cache de un plumazobesos preciosa, si estas de parranda pasatelo bien, muy bien, requetebien, todos los dias de tu vida

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  8. Puedes hacer lo que quieras, como no leerlo si no te apetece o no te gusta la historia, no importa.En mi tierra hay uva Picapoll, si te hace un vino… pues eso.un beso porque síPues no sé si existe, pero le quedaba tan y tan bien el sujetador…. jajajajajajaj, ais… un panda color crema,,, que recuerdos de otra época, en fin, en casi uatro gotas… pasadas, que ya no caen, un beso envuelto

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  9. lA felicidAd estÁ en lAs pequeñAs cosAs… dicen y sólo en lAs pequeñAs cosAs que no tienen precio… lAs vArillAs de titAnio elÁstico…. coñe eso existe… eso como tiene precio no lA dA ni los descApotAbles…. ni el dedo levAntAdo … ni el deseo del pAndA22… lo mismo es el numero de veces que veremos como vive …. sin ser feliz?? es lo q tiene tener a ,,,,migos así….. siempre se siente… un beso envuelto en casi cuatro gotas

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  10. sabes? lo he intentado… ponerme y leer…pero mi mente anda revuelta… asi q , con tu permiso… lo he copiado todo… los tres capitulos en un word..y con tu permiso me lo voy a imprimir y a leerlo en la cama… q es donde mejor me siento leyendo….y con tu permiso… pues eso… va?Gracias… el pastel… ya te lo he comentado allí… el café, también…pero si te gusta… te invito a un chupito de licor de madroño… con madroñitos cogidos de tu tierra…pero no se lo digas a nadieee!porque si… un beso.

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  11. Sigo pendiente de las dos entregas ultimas… me las cojo y me las guardo… prefiero leer con calma.Y ando liada y con pocas ganas… no de leer, si no de todo!!!Prometo lectura…palabrita del niño jesus!beso…

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  12. Vaya cambio el de la Carmen, veremos como se le presenta el destino ahora que esta delgada, con pasta, pero clarocomo todo tiene un precio, con un insoportable en casa, me lo imagino, espero el siguiente capitulo besos niña

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  13. pues…es verdad Carmen está como al principio..pero mola ver cómo ya algunas cosas no les da tanta importancia ,creo q ni siquiera al hecho de llegar siempre la primera…uff quién no se miente alguna vez??? y de vicio..pues tb ..y esa reunión de emergencia de Lía…para cuando ???? jo qué intringulies por saber,… jajajaja felis semana espero q no mu estresante un besoteee y esperamos el siguiente capi chau

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  14. jo luego la leo tengo cosas q hacer , y no pueden esperar, sólo decirte q en la web de Efecto Mariposa está en l aradio q tiene la página la canción q puse jajaja ,gracias de corazón por tus palabras ,sinceramente tengo suerte de haber dado con ese corazón manchego q tiene mi amigo luis ,hay mu buena gente por internete ,tu tb lo eres jajaja lo sep ,no sé cómo pero lo sé jajaja un besote y volvereeeeeeeeee como termi jijiji

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  15. la luna se fue esta noche con la nube de tormenta de parranda y creo que se llevaron al sol con ellos…. pero no el calorbesoeso depende…los principios siempre nos persiguen, cualquier "seguridad" y las preferencias personales pueden no estar correspondidas, y tal vez no eran esas pequeñas satisfacciones lo que deseaba…. de todas formas, ¿quien no se queja de vicio alguna vez?beso

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  16. jopé!!! :-(….Nos has dejau como al principio….(Esta Carmen no parece más infeliz ahora que antes, y su nueva seguridad le proporciona pequeñas satisfaciones que antes no tenía….mmmmm..¿No se quejará de vicio? Espero impaciente. ¡Buena semana!)

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  17. ayer la luna tenía un halo especial, tan especial como ella hoy el sol despertaba como cada día , en busca de alcanzarlabuenos dias…

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