A weird dream VII

manuel-viola-grSalir de un agujero lleno de agujeros no es fácil. Al contrario que en otras ocasiones, no corro, ni voy en ninguna dirección. Me parece increíble que añore saltar de un lugar a otro sin orden ni concierto, como solía ocurrir en mis sueños. Este es diferente. Siento. De una forma distinta a la real, pero hay multitud de sensaciones que me arrollan, me envuelven y crean espirales de dolor, frío, calor, mareo, sed… Tengo sed. Y empieza a faltarme el aire de nuevo. Mis pulmones parece que se hundan hacia un valle muy profundo, en el centro de mi pecho. Eso, unido al insoportable dolor en mis oídos, hace que tenga ganas de arrancarme esas partes de mi cuerpo, que se revelan pura y llanamente, como crueles torturadoras de mi mente.

No sé qué espera. Porque en el fondo de mí, yo lo espero a él. Espero ese tirón hacia otra parte.

La necesidad de respirar es ya acuciante, si no logro encontrar la manera de hacerlo, pronto dejaré de sentir nada… o todo. Creo que es lo que quiero. Quiero que esto se acabe de una vez. ¿Y si todo se reduce a eso? Mis sueños son un camino hacia la muerte. Una muerte que no quiero aceptar, a la que me resisto en mi realidad diaria. Tal vez él sea ella. Tal vez me indique que ya llegó el momento de abandonar mi cuerpo y el hecho de que esté aquí aprisionada, en esta especie de tierra extraña que me abrasa la piel y que de mi pelo broten gusanos que me mastican, sea una señal. Y bastante evidente. Tal vez debería dejar que pase. Tal vez debería cerrar los ojos… y abandonarme para siempre.

“¡No cierres los ojos!”.

Demasiado tarde. Lo he hecho.

pantalla-rota

Me rompo en mil pedazos y cada uno de ellos gira a una velocidad extraordinaria. Muchos chocan entre si y parece que mil alfileres se claven en mi carne maltrecha.

Una brutal sacudida me devuelve a la sala blanca de antes, aunque ahora estoy tumbada y encima de mí hay un techo muy iluminado. Lo veo. Se me acelera el corazón. ¡Sigue aquí! No puedo oírlo, pero sé que me está repitiendo que no debí hacerlo, como la vez anterior, hace apenas medio sueño. Me examina los oídos, abre mi boca, mis ojos, y sale de mi campo visual. Siento de nuevo el tacto cálido de sus manos en mis pies. Me estremezco. Y a pesar de desear quedarme ahí, tumbada apaciblemente, sintiendo esa tibieza, noto que vuelvo a fundirme con la nada de la oscuridad. Y por extraño que parezca, sé que no voy a volver a verlo. Oigo su voz alejándose, lo escucho decir algo que me deja petrificada. Mucho más de lo que ya estaba. Habla con otra persona, una mujer. Y no me gusta lo que dicen.

“No volverás allí. No lo aguantaría.”

“Una vez más, solo una”.

“Es lo que dijiste las últimas dos veces. Se acabó.”

“Pero… ha estado tan cerca…”

“Basta.”

Basta. Se acabó. Y eso ha sido todo. ¿Eso ha sido todo? ¿Quiere eso decir que no volveré a soñar con él? ¿Debo olvidarlo? Es decir… ¿voy a olvidarlo?

Continuará…

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4 pensamientos en “A weird dream VII

  1. Pues para la siguiente el dibujo, seguimos con la angustia… mira que te lo dijo veces, que no los cerraras… hay cosas que no se olvidan por mucho que uno se despierte; hay cosas que no se sueñan, se viven; hay cosas que aunque no pasen más están siempre.
    Un saludito.

    Me gusta

  2. Pingback: A weird dream VII | Solo Laura

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