… porque no tienen sentimientos.

 

       Siempre que escucho Nirvana me acuerdo de ti. Vuelvo todas las noches al mismo antro. Busco siempre encontrarte bailando con los ojos cerrados, sola, en medio de la pista. Quiero decirte que vale, te cuento otro cuento que empezará y no acabará hasta el día siguiente. Que lo haré mil días más, para tener tus noches. Y que al llegar a mil, si aún no fueran suficientes, te contaré mil más. Que no me importa que no haya un final a esa condición.

       Pero no has vuelto. Y mis cuentos se acumulan en mi boca, en mis labios, en mis dedos… que darían lo que fueran por escribirlos en tu piel.

      “Me gusta comer pescado – me dijiste – porque no tienen sentimientos”. La noche que te encontré, la noche antes del primer cuento. Entonces no entendí nada, y me advertiste, justo antes de insinuarme el principio que dirige tus días. “Me hipnotiza el movimiento de los peces – me contaste – cuentan una historia interesante, la misma cada pez, la misma cada vez, por eso cada día elijo uno diferente”. Y me aprendí todos los movimientos para no repetirlos, pero incluso improvisando, es difícil. Me sentenciaste.

       He dado la vuelta a todas tus fotos montones de veces. Las escondo en los armarios que menos utilizo, y luego las devuelvo a su lugar. Quité de la cocina tu taza favorita, pero acabé utilizándola para desayunar. Me gusta pensar que tu boca estuvo ahí, sorbiendo café por las mañanas después de besarnos en la cama. Miro por la ventana de encima del fregadero, pero la perspectiva no es la misma sin tenerte abrazada por detrás, mientras dejas tu taza dentro y yo te cuento un cuento nuevo. Así que vuelvo al equipo de música y pongo el cd para empezar mis días sin noches acordándome de ti.

      Esta noche volveré a intentarlo, tal vez por última vez. Me lo he dicho tantas veces… Llevaré un cuento en mi boca y será el mismo. Dejaré que me liberes de una vez. La historia que te cuente, si te encuentro, será la nuestra, con un final sabido, sin misterios, sin espera. Así tu podrás matarme y yo… y yo dejar de sentir.

      Y si no aprendí la lección que viniste a enseñarme, volveré de nuevo a encontrarme otra vida contigo, para contarte mil cuentos de día para tenerte en mi cama de noche. Y si tornara a pasar, mil vidas más volvería. Mil vidas mil veces más.

       Pero todas contigo.

 Holly

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Un pensamiento en “… porque no tienen sentimientos.

  1. El movimiento de los peces es hipnotizante…. te lo digo yo que tengo unos cuantos en mi acuario, parece caótico sin embargo si te fijas puede parecer repetitivo…. un cuento contado cada vez, un cuento distinto, un mismo final, un nuevo comienzo….
    Muy interesante la lectura de hoy, atrapa, gracias por escribir guapa.
    Un saludito.

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