Te odio… ¿Te odio?

Te odio. Te odio muchísimo. Te odio tanto. No sabría decir hasta que punto. Te odio y es porque te quiero. No soporto que me hagas esto.

Te veo feliz y te odio. Te veo ahí, sola y tan contenta, segura de ti misma, pasando de mí como de la mierda… y te odio. Vas a tu bola, sales, entras, te quedas, te vas, te ríes y lloras sin contar conmigo, es odioso. Odioso.

Ni siquiera te molestas en decirme una mentira, para que yo pueda seguir pensando que me echas de menos. Que me quieres tanto que te duele. Joder. Jode mucho.

Sí, ya sé, fui yo el que puse el punto final. Fui yo el que se largó con una bolsa llena de mis CD y cuatro camisetas. Era a mí al que su mundo le quedaba extraño, era yo el que necesitaba respirar, entiende que importara poco dejarte confundida y sin explicación alguna. Pero ostia, un tiempo de, no sé… un tiempo de pena o nostalgia o desconsuelo, una especie de luto, podrías habérmelo guardado. Digo yo. Me siento como el muerto en el ataúd viendo a su viuda montárselo con el de la funeraria. ¡Y encima de mi cadáver!

Cómo te odio. Te has deshecho de mis posters de Marilyn Manson. Joder, cómo te odio. El otro día los vi en el contenedor, debajo de casa. Ni siquiera te molestaste en meterlos bien adentro, pasé y había un gato meándose encima de uno de ellos y otro estaba completamente hecho jirones. Que mala leche tienes. Seguro que has pintado las paredes de colores. Siempre machacándome con eso. “A ver cuando pintamos, a ver cuando cambiamos esto, a ver si ponemos una lámpara…” Joder, cuando estés sola, haz lo que te dé la gana. Te lo decía siempre. ¡Pero no de verdad, ostia! Y si yo quiero volver, ¿qué? No ahora, pero ¿y si más adelante sí? Tengo que aguantar tus pareditas de colorines y tus sofás llenos de cojincitos y tus lamparitas raras… ¿no? Mierda… cómo te odio.

Te odio tanto. Tanto. Te odio mucho. Nunca pensé que llegaría a odiarte tanto, tanto, tanto. Estás radiante, joder. Te sienta de puta madre el par de kilos que has perdido. Seguro que comes hierbas, ya te has salido con la tuya y el rollo ese de ser vegetariana. Con lo buenas que están las hamburguesas y un buen filete o el jamón. Joder que bueno está el jamón. Y tú, también estás muy buena. Pero no, tú tienes que hacerte vegetariana. Para joderme. En el fondo, todo, todo, lo haces para joderme. Porque sabes que yo no lo soporto. Ahora solo faltaría que te hubieras hecho activista de algún grupo raro, como la Amnistía esa. Eso es todo, todo, una gilipollez. Como el Greenpeace o el reciclar.

La otra noche salí con unos amigos al bar de siempre, ¡y ahí estabas! Hablando con tu amiga y un tío que no conozco de nada, con una cerveza en una mano y con la otra toqueteando la camiseta del tipo ese. Ya te imagino diciéndole lo mucho que te molan Radiohead. Pues a mí no, que sepas que siguen pareciéndome unos mediocres modernos de pacotilla, que ni hacen electrónica, ni rock y ni muchísimo menos son alternativos. También los odio. Odio Radiohead y sus canciones absurdas y pastelosas. Odio al Thom Yorke. Y te odio a ti por gustarte tanto él.

Dios… y es que yo no quería dejarte. En realidad no quería. Solo me fui para aclararme. Para saber si te quería de verdad o no. Saber si mi amor era verdadero. Ni siquiera me fui con otra. Es que se podría decir que, si te lías con el de la camiseta hortera, me estás poniendo los cuernos. Que espero que el tipo se diera cuenta de cómo eres y te dejara tirada en el bar con tu amiguita. Aunque si le gusta Radiohead, qué coño se va a dar cuenta. Te odio por engañarme con otro. Y que ese otro sea ese tipo… ¡uf! Aún te odio más. Que va de enrollaete con su camiseta de Radiohead. Seguro que lee libros de Kant, o de Chomsky o Bronski o como se diga. Pues a mí me gusta más Mortadelo y Filemón. Por lo menos se entiende, no como el Trospki ese.

Pero te da igual. ¡Te doy igual! Te importa un huevo que esté hecho polvo. ¿Te da igual que esté mal? Aquí, odiándote tanto. Queriéndote tanto. Porque te odio porque te quiero. Te odio y te quiero. Te quiero y te odio. Te odio. Te quiero. Te quiero. Te quiero tanto. Tanto, tanto, tanto. Cómo te quiero. Yo te quiero.

Y tú… ya no a mí.

Holly

 

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5 pensamientos en “Te odio… ¿Te odio?

    • Ains, que yo no odio realmente eh? Son divertimentos. Me lo he pasado bomba poniéndome el la piel de un tío que odia así, con tanta pasión y gilipollez…. Jajajaja
      Que bueno, al igual alguien se siente ofendido. Mi más sinceras disculpas. Todo es inventado, y la verdad es que como hay gente pa to….

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