Someone else

 

Cuando me levanto en la mañana fría y mis pies tocan fugazmente el helado suelo, y se deslizan hasta el cuarto de baño, tú nunca estás en mi mente. Luego el espejo me devuelve mi imagen solitaria, envuelta en la neblina húmeda del baño, y él viene a posarse en mi cuello. Tú sigues sin estar.

Me visto cada mañana para gustarme a mí misma, para gustarle a otro, y tú lo sabes. Aunque, no sé muy bien si tal vez, también lo haga por ti. Tal vez lo haga para gustarle a todos los “tus” que me aman en silencio. No has estado nunca en mi cama, y no sé si puedo decir honestamente que nunca se me pasara por la cabeza. Aunque no sé cuándo eso pudo suceder, quizá antes de esta vida.

Me siento bien conmigo misma, camino decidida hacia el trabajo, donde otro día más te llevaré hasta una tortura amable, delicada, sin ni siquiera saberlo. En la oficina, sacando un café de la máquina del pasillo, en la fotocopiadora del despacho, en la puerta del ascensor, en la silla de mi mesa, contestando el teléfono, redactando documentos, en la sala de reuniones. Tú nunca estás allí, aunque alguna vez aparezcas. Y me invites a un café de 60 céntimos. Y me ayudes a cambiar el cartucho de tinta. Y te subas conmigo al ascensor y bajes en otro piso. Y pases por delante de mi mesa cuando hablo por teléfono. Y recibas mis documentos en la sala de reuniones.

Nunca te imagino imaginándome. Nunca te veo mirándome a escondidas o de soslayo. Porque nunca te miro para verte. No escucho tu voz oscilar al pronunciar un buenos días, un buenas tardes, un buenas noches. No noto tu mano temblar al estrechar la mía. No percibo si tu respiración es agitada en mi cercanía. Porque nunca sabré que me amas.

Tal vez tus pies no sientan el frío suelo al bajar de la cama igual que lo sienten los míos, si no de otra forma. Más intensa, menos pasajera. Y cuando te mires al espejo, él te devuelva la imagen de alguien que no reconoces, pasados los años y los sueños, envuelta en espuma de afeitar, ajena a los vapores de mi cuarto de baño. Tal vez te consideres un estúpido por sentir esto a estas alturas, tal vez descubras que no puedes evitar sentirte tan humano, quizá tu corazón a esas horas, esté aún recubierto de una capa de hielo, puede que pienses que hoy, podrás mantenerla intacta, que no se derretirá conforme nos vayamos encontrando a lo largo del día. Tal vez te enfades al soltar mi mano después del último buenas noches, por ser tan ingenuo de pensar en mí de esa otra forma. Tal vez te enojes por perder el control e imaginarte a mi lado esta noche de invierno. Tal vez te resignes a juntar tu corazón derrotado a una copa de vino, en solitario. Y te metas en la cama sin querer pensar en mí, mientras yo me meto en la mía junto a otro alguien al que amo y que no eres tú.

Holly

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Un pensamiento en “Someone else

  1. ¡Elches! Pon una alfombra mullidita que pisar el suelo frío al salir del calorcito de la cama es muy chungo.
    Un saludito.
    Bueno, en serio ya, escribes muy bonito, siempre.

    Me gusta

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